Diabetes, lo que debes saber

Diabetes

Qué es la diabetes


La diabetes es una enfermedad crónica que se origina porque el páncreas no sintetiza la cantidad de insulina que el cuerpo humano necesita, la realiza de una calidad inferior o bien no es capaz de emplearla de manera eficaz.
La insulina es una hormona producida por el páncreas. Su primordial función es el mantenimiento de los valores adecuados de glucosa en sangre. Permite que la glucosa entre en el organismo y sea transportada al interior de las células, en donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos.

Además de esto, ayuda a que las células guarden la glucosa hasta que su utilización sea necesaria.

En las personas con diabetes hay un exceso de glucosa en sangre (hiperglucemia), puesto que no se distribuye de la forma adecuada. Noemí González, secretaria de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y especialista en Endocrinología y Nutrición del Centro de salud La Paz, de la villa de Madrid, explica que la glucosa elevada puede ser perjudicial “para todo el organismo, mas principalmente para el corazón, el riñón y las arterias, con lo que las personas que tienen diabetes y no lo saben o bien no la tratan tienen más peligro de problemas nefríticos, infartos, pérdida de visión y amputaciones de miembros inferiores”.

Incidencia


Según el estudio diabet.es, la incidencia de diabetes en España es de 11.58 casos por cada mil personas por año. O sea, cada día se producen 1.057 nuevos casos. El porcentaje actual de personas con diabetes (prevalencia) según este mismo estudio es del ciento treinta y ocho por ciento. “Lo que es más importante es que un 6 por ciento de ellos no lo saben (diabetes no diagnosticada)”, resalta González. 

Causas


Luis Ávila, vocal de la Junta Directiva de la SED, apunta que “no se conoce la causa exacta de la diabetes, entre otras cosas porque existen muchos tipos diferentes”. En verdad, el instante de aparición de la enfermedad, las causas y los síntomas que presentan los pacientes dependen del tipo de diabetes:

Diabetes tipo 1

Aparece generalmente en pequeños, aunque asimismo puede iniciarse en adolescentes y adultos. Acostumbra a presentarse de forma brusca y muchas veces independientemente de que existan antecedentes familiares.
Se produce una destrucción de las células que generan la insulina en el páncreas (las células beta) por autoanticuerpos. “Es decir, el organismo ataca a sus células como si fueran extrañas (como ocurre en la enfermedad celíaca, y en otras enfermedades autoinmunes)”, aclara González. El mecanismo inicial que induce la aparición de estos anticuerpos no está totalmente identificado y es muy complejo. Se investiga si el origen está, según Ávila, en “una predisposición genética que, debido a diferentes factores ambientales, genera esa contestación autoinmune que destruye esas células”.

Diabetes tipo 2

Surge en la edad adulta, su incidencia aumenta en personas de edad avanzada y es unas diez veces más usual que la tipo 1. En ella se produce una minoración de la acción de la insulina, de manera que, si bien haya mucha, no puede actuar. González señala que se da “un componente mixto: por un lado, hay menor insulina en el páncreas y, por otro, esta insulina funciona peor en los tejidos (la llamada resistencia a la insulina)”.


“Su principal causa es la obesidad porque el tejido graso produce determinadas sustancias que reducen la sensibilidad de los receptores de la insulina”, añade Ávila. Pues la obesidad ha crecido de forma muy significativa en España, también lo ha hecho este género de diabetes.

Diabetes gestacional


Durante el embarazo la insulina aumenta para acrecentar las reservas de energía. A veces, este incremento no se genera, lo que puede producir una diabetes gestacional. Suele desaparecer tras el parto, mas estas mujeres tienen un alto peligro de desarrollar diabetes tipo dos durante su vida. Evalúa tus síntomas

Síntomas


Entre los posibles síntomas de una elevación de la glucosa se hallan los siguientes:
Mucha sed (polidipsia).
 
Sensación de mucha hambre (polifagia).
 
Necesidad de orinar de forma continua, aun por la noche (poliuria).
 
Pérdida de peso, pese a comer mucho.
 
Cansancio.
 
Visión turbia.
 
Hormigueo o entumecimiento de manos y pies.
 
Infecciones fúngicas en la piel recurrentes.


Si la glucosa sube despacio, de forma progresiva (por lo general, en la diabetes tipo dos), pueden pasar años hasta el momento en que empiecen los síntomas, y por esta razón la enfermedad puede pasar inadvertida. “Que no duela no desea decir que no haga daño, y de ahí la importancia del diagnóstico precoz para prevenir la aparición de complicaciones”, recalca González.


Prevención


En la actualidad no es posible prevenir la diabetes tipo 1, a pesar de los múltiples intentos que se han hecho.


La diabetes tipo 2, que es la más usual, sí se puede prevenir. Puesto que la causa más esencial es la obesidad, “todas las acciones que deban ver con la prevención de la obesidad -eludir el sedentarismo, la comida basura, las bebidas azucaradas…- van a tener un resultado positivo”, resalta González, quien asevera que se sabe “que un estilo de vida sana reduce en un ochenta por ciento las posibilidades de tener diabetes tipo 2“.


Una vez que se ha diagnosticado la enfermedad, hay que prevenir la aparición de complicaciones micro y macro vasculares. El seguimiento del tratamiento prescrito, como de las recomendaciones dietéticas y de actividad física es esencial para eludir dificultades como las cardiovasculares, las renales, la retinopatía diabética o bien el pie diabético. Además de esto, se aconseja la realización de revisiones periódicas, entre las que resaltan las siguientes:

  • Fondo de ojo.
  • Análisis de la función renal.
  • Revisiones de los pies.
  • Electrocardiograma.
  • Medición de la presión arterial.


Las personas con diabetes también deben estar atentas a la aparición de hipoglucemia (bajo nivel de glucosa en sangre).Actualmente se estima que una persona tiene una hipoglucemia cuando su nivel de azúcar en sangre es menor de 7. mg/dl. Es la complicación aguda de la diabetes más frecuente y puede aparecer en multitud de circunstancias:

Dosis de insulina excesiva.
 
Insuficientes hidratos de carbono en las comidas.
 
Comidas retrasadas en el tiempo.
       
Ejercicio extra para la dosis de insulina administrada.
 
Algunos antidiabéticos orales asimismo pueden ocasionar hipoglucemia.
 
Administración de la insulina en músculo en vez de en tejido subcutáneo.
 
Errores en la administración de insulina (regentar insulina rápida en lugar de retardada o bien errores de dosis).
 
Bañarse o bien ducharse con agua muy caliente poco después de haberse pinchado la insulina.


Entre las medidas para prevenir la hipoglucemia cabe refererir la realización de un mayor número de controles de glucemia a lo largo del día, especialmente si se ha hecho ejercicio físico, así como la planificación con cierta antelación del ejercicio físico que se va a realizar para poder ajustar la insulina que se va a administrar y los hidratos de carbono que se comerán. En este sentido, los especialistas recalcan que nunca se debe dirigir la insulina sin haberse hecho un control de glucemia.

¿De qué manera medir los niveles de glucosa?


Existen diversas formas de medir la glucosa. Para la práctica de deporte pueden resultar especialmente útiles los medidores continuos de glucosa (MCG) implantables, que constan de un pequeño sensor que va implantado en el antebrazo y un transmisor que manda los datos a una aplicación que el paciente instala en su móvil.


Estos dispositivos proporcionan resultados en tiempo real, que además se pueden descargar en otros móviles. También dejan programar alarmas que se activan cuando el paciente tiene niveles próximos a la hipoglucemia y ofrecen la posibilidad de llevar un registro de las glucemias y analizar como la nutrición o el ejercicio físico inciden en ellas.

Tipos
Diabetes Mellitus tipo 1
Está ocasionada por la destrucción de las células productoras de insulina. Suele aparecer en la niñez.
Diabetes Mellitus tipo 2
Es la más usual y prevenible y se produce por un déficit de insulina, que se suma a una acción reducida de esta hormona en los tejidos.
Diabetes gestacional
Aparece en entre un dos y un 5 por ciento de los embarazos. Se asocia a dificultades materno fetales si no se trata apropiadamente.
Otros tipos de diabetes
Otro tipo de diabetes menos famosa es la que aparece por lesión del páncreas, ya sea por una extirpación quirúrgica o por una inflamación. Se denomina diabetes pancreopriva. Otros tipos de diabetes aparecen por causas genéticas o por el consumo de ciertos fármacos.


Diagnóstico


El diagnóstico de la diabetes se efectúa midiendo los niveles de glucosa en la sangre. Se trata de pruebas que puede efectuar el médico de atención primaria. Ávila explica que solo existen cuatro formas de diagnosticar la diabetes:

Glucemia basal (en ayunas) mayor de ciento veintiséis mg/dl
 
Hemoglobina glucosilada mayor de 6,5 por ciento
 
Curva de glucemia con siete g de glucosa mayor de 200 mg/ dl
 
Glucemia al azar (en cualquier momento del día) mayor de doscientos mg/dl con síntomas típicos


Todos han de ser confirmados en una segunda ocasión menos el último, que se ratifica por los síntomas.

Tratamientos

El tratamiento de la diabetes se fundamenta en tres pilares: dieta, ejercicio físico y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de la normalidad para minimizar el peligro de complicaciones asociadas a la enfermedad.
La insulina es el único tratamiento para la diabetes tipo 1. el día de hoy en día solo puede administrarse inyectada, así sea con plumas de insulina o bien con sistemas de infusión continua (bombas de insulina).

“Es preciso ajustar la administración de insulina a lo que la persona come, la actividad que efectúa y sus cifras de glucosa, por lo que el paciente debe medirse la glucosa de forma usual, a través de el uso de glucómetros (pinchándose los dedos) o con sensores de glucosa intersticial (alguno ya está financiado en múltiples comunidades autónomas), de forma más sencilla y menos dolorosa”, comenta González.

La diabetes tipo 2 tiene un abanico terapéutico más amplio. En este caso, en contraste a los pacientes con diabetes tipo 1, no siempre y en todo momento va a ser precisa la administración insulina.

Adoptando un estilo de vida saludable y perdiendo peso, los niveles de glucosa pueden normalizarse.
Junto a ello, agrega la endocrinóloga, “el uso de uno o más fármacos que ayuden a que la insulina funcione mejor van a ser la opción mejor de tratamiento”. Según Ávila, el medicamento que se prescriba “dependerá esencialmente de las características clínicas del paciente”. Los conjuntos terapéuticos libres son los siguientes:


Biguanidas, de las cuales solo se emplea la metformina.
 
Inhibidores de la alfa descarboxilasa.
 
Sulfonilureas.
 
Inhibidores de la enzima DPP-4.
 
Antagonistas de SGLT-2.
 
Agonistas de GLP-1.
 
Insulinas.

        Otros datos


       Complicaciones


      Existe una relación directa entre el cumplimiento del tratamiento y un adecuado control glucémico, que a su vez se relaciona con el peligro de desarrollar dificultades crónicas asociadas a la diabetes.
       Según el miembro de la junta directiva de la SED, “actualmente la diabetes es la primera causa de diálisis y de amputaciones no traumáticas, además de ser una causa fundamental de ceguera”. Asimismo, “tiene una gran repercusión en el desarrollo de inconvenientes circulatorios, como angina de pecho e infarto“.
     En esta línea, González destaca que “la diabetes puede pasar inadvertida durante años, en los que produce complicaciones. Por ende, es importante acudir al médico de atención primaria en el caso de historia familiar de diabetes o bien factores de peligro (obesidad, hipertensión, diabetes gestacional) para realizarse un análisis de glucosa”.
  

Consejos dietéticos


   Aunque no hay una dieta específica establecida como tal para la diabetes, la alimentación es un factor esencial del tratamiento para mejorar el control glucémico, cuya eficacia es afín e aun superior a la de muchos fármacos. “Además, asimismo es eficiente en el control de los lípidos y la presión arterial, y en la prevención las dificultades de la diabetes.
    Por lo tanto, merece la pena dedicar tiempo a explicar a los pacientes los beneficios de la nutrición y a realizar una adecuada prescripción de la misma”, afirma Antonio Pérez Pérez, presidente de la Sociedad De España de Diabetes (SED).De esta forma, se debe planificar de forma individual las comidas, siempre y en toda circunstancia teniendo en cuenta las características de la persona y el tratamiento que recibe.

  • Por eso, el número de comidas cada día con la presencia de hidratos de carbono debe amoldarse a la medicación y a las preferencias y hábitos de cada persona.  “El objetivo es un aporte energético (Kcal) para alcanzar y mantener un peso razonable, y centrara en el consumo de alimentos y sobre todo de patrones alimentarios como la dieta mediterránea en vez del  consumo de nutrientes aislados”.
  • Además de en el patrón mediterráneo, también se hace hincapié en patrones alimentarios de base vegetal, como la dieta vegano-vegetariana y la dieta DASH, dirigida a tratar la hipertensión arterial, para progresar la salud.
  • Estas personas, del mismo modo que el resto de la población, deben intentar suprimir los alimentos ultra procesados y procesados, como los alimentos refinados, los ricos en azúcares, las grasas trans y las grasas saturadas, y basar su alimentación en frutas y verduras, legumbres y cereales integrales. Y todo ello sin olvidar que no hay comestibles prohibidos, sino que hay que ajustarse a las bases de una alimentación sana. Por tanto, las recomendaciones sobre una dieta saludable no deberían ser diferentes a las de la población general, mas lo es cierto que la medicación y las características personales de las personas con diabetes tipo 1 y tipo 2 hacen que en la práctica la dieta sea diferente. 
  •  Al estructurar una comida, conforme Pérez, se acostumbra a identificar la distribución de la ingesta de los hidratos de carbono en 5 o 6 tomas durante el día. No obstante, esta recomendación “únicamente lleva razón de ser en personas tratadas con dos dosis fijas de insulina de acción media o bien con premezclas, mas no cuando reciben tratamiento con otras pautas de insulina o con medicamentos no insulina en los que se precisa otra distribución”.   
  • En cuanto a las personas con diabetes tipo 1 o bien tipo dos que se administran insulina de acción rápida ya antes de las comidas, Pérez explica que éstas pueden amoldar la administración y la dosis de insulina al horario de las ingestas y al aporte hidrocarbonado. “Para ello deben cuantificar la cantidad de hidratos de carbono que van a tomar para calcular la dosis de insulina que le toca para esa cantidad”.

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