Pequeños hígados con células madre

por | 6 Noviembre, 2016

¿Qué son las células madre? un tipo indiferenciadas de células que son capaces de diferenciarse en tipos de células especializadas.

Los tipos de  células madre son: las células madres embrionarias, y las células madre adultas.

Las personas que sufren de enfermedad hepática avanzada, el pronóstico es sombrío, en muchos pacientes, tales como aquellos con cirrosis, el hígado está tan obstruido con tejido cicatrizado que las células sanas se ahogan, evitando el cumplimiento de su función de filtrado de toxinas siendo la única cura, un trasplante de hígado.

Una técnica nueva y sorprendente en fase de desarrollo por la Universidad de Pittsburgh, Lagasse Eric investigador de células madre, puede mejorar las probabilidades.

Lagasse, con sede en McGowan Pitt Instituto de Medicina Regenerativa, ha descubierto cómo convertir cualquiera de los 500 ganglios linfáticos del cuerpo: los pequeños órganos de forma ovalada donde las células inmunes se reúnen para luchar contra los patógenos invasores, en una incubadora donde puede crecer una nueva totalidad de hígado.

La creación de un conjunto de nuevos hígados en miniatura puede tardar tan poco como la obtención de células hepáticas de donantes sanos, colocándolos en el interior de los ganglios linfáticos de pacientes que sufren de enfermedad hepática.

El concepto nació en 2007, mientras que Lagasse estaba pensando la manera de superar un gran obstáculo para la regeneración hepática en los pacientes con enfermedad del hígado, el órgano forma el tejido cicatrizal que destruye su capacidad de curar, pero entonces notó nuevas pruebas de que las células trasplantadas del hígado podría sobrevivir en áreas inusuales del cuerpo, por ejemplo bajo la cápsula renal, una capa fibrosa que protege el riñón de un trauma.

Lagasse cultivo células del hígado fuera del órgano agonizante, utilizo ratones con enfermedad hepática en fase terminal, se implantaron células del hígado o hepatocitos de otro ratón en cápsulas de sus riñones, debajo de la piel, y en el bazo.

La mayoría de los ratones murieron dentro de las ocho semanas, pero esto cambió cuando inyectó células madre en el estómago, los ratones aumentaron de peso, recuperaron la energía y en cuestión de semanas aparecieron sanos.  Después Lagasse repitió el experimento utilizando marcadores fluorescentes para trazar la trayectoria de las células del hígado, teniendo un sorpresa al ver  que emigran a los ganglios linfáticos, donde crecieron para formar nódulos de gran tamaño que, en conjunto, alcanzaron una masa capaz de mantener vivo al animal.

En muchos sentidos, los ganglios linfáticos son ideales biorreactores para el cultivo de nuevos hígados, con una capacidad inusual para expandirse, tienen fácil acceso a la circulación sanguínea, que alimenta las nuevas células con nutrientes así como las hormonas y agentes reactivos necesarios para el crecimiento.  Se ha considero una investigación interesante y novedosa pero existen dudas, acerca de ¿Qué pasa, si emigran a los pulmones o el cerebro?, aunque Lagasse reconoce los obstáculos pero dice que su técnica puede funcionar.

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